Cain Online
3/9/2010 Editado por Raúl Racedo

 

LAS INTRIGAS PROTAGONIZADAS POR CINICOS, HIPOCRITAS Y OPORTUNISTAS

 

LAS INTRIGAS PROTAGONIZADAS POR CINICOS, HIPOCRITAS Y OPORTUNISTAS

DIALOGO Y TRAMPA

LOS KIRCHNER TRAEN ALGO ¨BAJO EL PONCHO¨

Los Kirchner no han renunciado a permanecer en el poder luego de 2011. Pero la derrota electoral del domingo 28/06 les obliga a reorganizar su proyecto. Existe la sospecha, de parte de varios líderes políticos que conocen a la pareja, de que los anuncios de Cristina de Kirchner en San Miguel de Tucumán acerca de una próxima reforma electoral y un posible diálogo multisectorial y pluripartidario.

¿De pronto los Kirchner cambian su enfoque y se democratizan o solamente están ganando tiempo mientras ejecutan su próxima ofensiva para permanecer en el poder más allá de 2011?

Para comenzar, algunos comentarios de Aníbal Fernández, nuevo jefe del Gabinete de Ministros de la Nación, en San Miguel de Tucumán al diario La Gaceta, que confirman que el kirchnerismo no está pensando en irse sino en continuar:

"Aníbal Fernández camina a paso lento por calle Congreso. Chequea los mensajes en su teléfono celular y sonríe ante los alaridos que algunos dirigentes lanzan desde el vallado. Sereno, irónico y amable, el jefe de Gabinete insiste en que el kirchnerismo impondrá al Presidente para el período 2011-2015.

"Nuestro proyecto político tiene muchísimos hombres y muchísimas mujeres, y uno de esos hombres o una de esas mujeres, entre los que incluyo a Néstor y a Cristina Kirchner, va a ser candidato a Presidente y va a ser Presidente", cierra con una sonrisa.

Con la misma facilidad, se pone serio cuando se le pregunta si ese proyecto político puede contemplar a un Reutemann, a un Solá o a un Duhalde. "Usted no va a poner una olsa de gatos en esto. Tienen que ser aquellos que tengan el mismo concepto o la misma propuesta", responde.

Y, por su cuenta, avanza en críticas a Duhalde. "No lo termino de entender. En setiembre u octubre de 2002 en Brasilia, cuando íbamos a una cena con Fernando Cardoso, le pregunté por qué no iba de candidato y me dijo que no, que él era el pasado, que tenía que venir gente nueva y ahí me recomendó que me acerque a Kirchner. Yo lo hice y encontré un lugar en el que me siento interpretado, porque sólo Néstor y Cristina hacen lo que decía Perón", advierte.

Prefiere todavía no sacar conclusiones acerca de los por qué de la derrota electoral ("el apuro, a veces, es mal consejero; algo deberemos haber hecho mal, porque sino hubiésemos ganado", dice), pero advierte que los cambios en el gabinete fueron decididos por la Presidenta una semana antes de los comicios ("no se los hizo antes para que no tuvieran efectos electorales innecesarios", aclara).

Y, como cierre, defiende al polémico secretario de Comercio, Guillermo Moreno. "En ningún lugar del mundo hay un secretario de Estado que haga lo que quiera. Hace lo que se le dice, él tiene una parte de la política en la que se pisan callos, y cuando se pisan callos normalmente la gente grita", ironizó."


El comentario debe ser complementado con un informe de Juan Pablo Morales en el diario La Nación, acerca de los alcances de la reforma política -en verdad, electoral- en la que están pensando los Kirchner (y Aníbal):

"El llamado presidencial "a un amplio diálogo" y a "una reforma política integral" ayer sorprendió hasta a los ministros encargados de instrumentar las propuestas. Hasta anoche, el Gobierno no tenía definida una agenda concreta de trabajo ni eventuales fechas para presentar un proyecto o convocar a organizaciones políticas, económicas o sociales.

"Por ahora tenemos sólo los titulares", admitió ayer una fuente de la Casa Rosada.

Por eso, en reserva, un grupo de funcionarios -liderado por el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo- ayer dio instrucciones especiales de acelerar el trabajo en los principales ejes de lo que imaginan como un "amplio proyecto de ley" de reforma política.

La iniciativa incluirá las internas abiertas, simultáneas y obligatorias que propuso la Presidenta, pero también podría proponer la unificación de padrones, un plan para limitar la proliferación de partidos y hasta la posibilidad del uso de la boleta única, uno de los principales reclamos electorales de la oposición.

"Queremos debatir un proyecto serio", insistió un ministro. "Pero tiene que ser algo viable. No podemos, por ejemplo, hablar de boleta única con listas sábana", se quejaba. Según fuentes oficiales, el Gobierno propondrá avanzar con una lista que incluya esos ítems, aunque hasta ahora ningún funcionario sabe dar precisiones del plan.

El único proyecto en firme y que no tiene dudas es el de las internas.

"Deberían hacerse 180 días antes de las elecciones", propuso ayer Randazzo. "El gran cambio es que serán obligatorias", agregó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

El Gobierno pretende que el carácter obligatorio y simultáneo de las internas acote las fugas partidarias. Y esconde un objetivo político para el kirchnerismo, que intentará encauzar el debate interno del PJ con el propósito de limitar un temor que lo acecha: la dilución del poder.

En la Casa Rosada piensan en padrones nuevos para las internas. "Necesitamos unificarlos", insistía ayer un funcionario con acceso a Olivos. Imaginaba dos posibilidades: usar en las internas el padrón de las elecciones generales o armar uno especial, que especifique quiénes son afiliados y quiénes, independientes. Eso evitaría otra complicación: que un afiliado de un partido vote en los comicios internos de otro.

La otra idea que madura en reserva en despachos oficiales es reducir la cantidad de partidos políticos.

Ya hay proyectos de ese tipo presentados en el Congreso, entre ellos uno del apoderado del PJ, Jorge Landau.

"Achicar el número de partidos es la única forma de garantizar que funcione bien el sistema político", suele decir Landau. Su iniciativa exige que cada fuerza mantenga una proporción mínima de cuatro afiliados cada 1.000 electores y que esos listados sean de acceso público.

En el Gobierno evalúan cada una de esas posibilidades. Y prometen que habrá un proyecto público en breve, que será remitido al Congreso. "El Parlamento será el ámbito de discusión, aunque también tenemos que encontrar la forma de incluir en el debate a los partidos que no tienen representación parlamentaria", dicen. Pero los encuentros aún no tienen fecha ni tampoco anoche estaba claro cómo iba a avanzar el plan. La respuesta fue unánime: "Los mecanismos no están definidos. Eso lo irá decidiendo la Presidenta". (...)".


Para consolidar las advertencias y las sospechas necesarias acerca de los dichos de la Presidente de la Nación, un fragmento del más reciente informe de la consultora Massot & Monteverde:

"(...) La conferencia de prensa de la presidente, inmediatamente después del 28, como la irrupción de Néstor Kirchner el sábado último, en Parque Lezama, donde sesionaba un conjunto de intelectuales de izquierda nucleado en torno de Carta Abierta, y el ingreso de los nuevos ministros no dejan lugar a dudas. Marido y mujer prometen rizar el rizo o, si se prefiere, reanudar la lucha y profundizar el famoso modelo productivo que ellos pusieron de moda.

Hubo, al respecto, tres decisiones de envergadura: la renuncia de Kirchner a la conducción del Partido Justicialista con el traspaso de esa responsabilidad a Scioli, la aceptación de la renuncia de Ricardo Jaime y el cambio de gabinete.

La primera resultaba obligada para cualquiera con un mínimo conocimiento de las leyes no escritas pero vigentes del peronismo: mandan los que ganan. El paso al costado del santacruceño demostró que algunos de sus reflejos están intactos aunque la posta entregada al gobernador de Buenos Aires puso de manifiesto, también, que no puede con su genio.

Es que Scioli es uno de los vencidos emblemáticos del 28 de junio y mal
podría conducir o siquiera encauzar la reorganización justicialista. El ninguneo de que fue objeto por parte de los dos principales triunfadores de los comicios, Francisco de Narváez y Carlos Reutemann, seguramente lo devolvieron a la realidad y le demostraron, en menos de lo que canta un gallo, el escaso espacio de maniobra con que cuenta.

Otro hombre público, algo más lúcido y menos obsecuente, hubiese desaconsejado o, en definitiva, rechazado el bombón envenenado que le daba el santacruceño. Pero Scioli no es de esa estirpe. Aceptó sin decir esta boca es mía y ahora percibe que las arenas que pisa son movedizas.

Da toda la impresión de que Kirchner se sacó de encima una jefatura que no podía ejercer y decidió pasársela al único que, aún cuando estuviera en sus mismas condiciones, nada le objetaría. Así, al menos, podría ganar algún tiempo y evitar -si acaso hubiese dejado el sillón vacío- que lo ocupase alguno de sus enemigos declarados dentro del movimiento al que todos pertenecen.

Ganar tiempo. En esto consiste la estrategia que, de momento, trata de implementar desde la quinta de Olivos un matrimonio en el cual, por muchas especulaciones que se tejan, sigue mandando el mismo de siempre.

(...) Por fin, la tercera de las decisiones y, de hecho, la de mayor importancia reveló como ninguna otra la voluntad kirchnerista de insistir en un juego de todo o nada; pedido tanto por la oposición como por algunos de los gobernadores que hasta el pasado 28 eran aliados del kirchnerismo, para oxigenar el gobierno, el matrimonio K finalmente dio el paso.

Pero no en el sentido que le solicitaban sus adversarios. En rigor, las modificaciones relevantes que se hicieron en el cuerpo ministerial cuanto trasparentan es la dirección escogida para seguir de aquí en más. Si alguien pensaba en una bocanada de aire fresco, se equivocó. Comparado con el simpático Sergio Massa, cuyo paso por la jefatura de gabinete no registrará la historia, Aníbal Fernández resulta una promesa de confrontación. Hiriente, bravucón y buen polemista, el político de Quilmes viene de decir que Néstor y Cristina pueden ser candidatos en el 2011. Incondicional de ellos dos aún cuando no forme parte de su círculo íntimo, su elección revela que el santacruceño se prepara para pelear. (...)

Los Kirchner saben que hoy su único aliado real no es de carne y hueso. No tiene nombre y apellido y tampoco representa una fuerza electoral. En realidad, lo que cuenta a favor suyo es un escenario probable que desvela al peronismo en general: una fuga adelantada y traumática del gobierno que desacreditaría al justicialismo de cara a las próximas elecciones presidenciales.

El delicado equilibrio que deberán hacer desde ahora los gobernadores y principales referentes del PJ, es fijarle un rumbo y contenerlo a Kirchner para asegurar la gobernabilidad sin que éste escale en su desmesura y dinamite los puentes detrás suyo. Fácil de describir en un pizarrón pero difícil de ponerlo en práctica.

En este orden Carlos Reutemann tiene más motivos para preocuparse que Mauricio Macri, en razón de su militancia y de su condición de candidato presidencial puesto del partido creado por Juan Domingo Perón. Una salida anticipada y caótica del peronismo kirchnerista, a él, notorio antikirchnerista pero peronista al fin de cuentas, le costaría más que a Macri, quien no posee carnet de afiliado ni historia ninguna dentro de las filas del PJ. Para sentarse, como pretende, en el sillón de Rivadavia, el santafecino necesita del aporte del jefe del gobierno porteño, de la misma manera que éste requiere, si desea llegar a la Casa Rosada, el respaldo electoral de aquél.

Pero al hombre de la Capital Federal un desbarajuste del gobierno de Cristina Fernández no le haría mella delante del electorado independiente -que en la Argentina del siglo XXI decide casi cualquier elección- como sí al ex-corredor de Fórmula 1.

Estas especulaciones podrían pecar de extemporáneas si, efectivamente, las elecciones planeadas para octubre del 2011 se llevaran a cabo en tiempo y forma. Discutir los nombres de Reutemann y Macri, a dos años y tres meses del comicio, sería un ejercicio de adivinación o algo parecido en el supuesto de que en la Argentina los contratos se cumpliesen, las promesas se honrasen y las fechas fijadas con antelación resultasen sagradas.

Como lo contrario tiende a ser cierto y todo es posible entre nosotros, no hay tal extemporaneidad.

Dos cosas pueden anticiparse:

1) que, al margen de cuanto conciliábulo tenga lugar en el seno del movimiento peronista, uno de los dos políticos nombrados antes estará en la carrera por la presidencia, encabezando una fórmula que deberá contener a los simpatizantes históricos del justicialismo pero, al mismo tiempo, sumar a una legión de independientes y votantes del PRO. De lo contrario, el panradicalismo -UCR, ARI, socialismo e independientes de centro izquierda- que ya asoma su perfil con singular fuerza, tendría mayores chances de alzarse vencedor; y

2) que, para definir la pulseada, Reutemann y Macri no se pintarán la cara ni harán resonar tambores de guerra. Su interna, si acaso llega a realizarse, promete ser de la más civilizadas que hayamos conocido.

(...) Más que la recesión, la caída del empleo, la inflación, la incertidumbre respecto del futuro o el incremento de la inseguridad, el meollo de la cuestión reside en el hecho de que el poder que obró como motor y combustible del gobierno desde mayo del 2003 ha desaparecido con el kirchnerismo.

En una palabra, hay una administración legal sin poder para respaldar su acción de gobierno.

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